Hermanas consagradas

Consagración

Las hermanas de la comunidad profesan votos de castidad, pobreza y obediencia. Ellas se comprometen a una profunda intimidad personal con Cristo, su esposo, así como en el amor del prójimo para amar a cada uno del amor mismo de Cristo.

Contemplación

Es a través de una vida de oración que las hermanas pueden ser un signo de Cristo. La celebración de la Santa Eucaristía, fuente y cumbre de cada día, una hora diaria de oración delante del Santísimo Sacramento, la Liturgia de las Horas, la Lectio Divina y la devoción a la Virgen María, por medio de la consagración diaria y por el rezo del rosario, son tantas formas de alimentar su intimidad con Cristo. Las hermanas también buscan vivir la oración continua escuchando al Espíritu Santo en todas las circunstancias.

Comunión

La contemplación de Dios abre a una alegre y luminosa comunión fraterna, donde cada uno estima al otro superior a sí mismo (Fl 2,3). Las hermanas buscan a enraizarse y crecer en el amor. Su comunión se vive en el seno de la rama en momentos específicos (comidas, salidas) donde cada hermana tiene la preocupación de promover un mejor conocimiento mutuo. En sus relaciones fraternales, la simplicidad, el olvido de sí misma, la búsqueda del bien de los demás, pero también el diálogo, el perdón, la reconciliación, son siempre privilegiados. También es con los hermanos consagrados y laicos de la comunidad que las hermanas desean vivir una verdadera comunión fraterna.

Misión

Las hermanas testimonian en primer lugar a través de su vida consagrada. Es desde su vida de unión con Dios que irradia su variada acción apostólica y está vinculada a la espiritualidad de las Bienaventuranzas: animación de grupos, compasión, ayuda en el campo médico, evangelización, catequesis y capellanía, misiones solicitadas en una diócesis …

Ellas trabajan en comunión con los hermanos y hermanas de las otras ramas de la Comunidad y viven la misión en un mismo espíritu de celo apostólico. Cada una usa sus habilidades, de acuerdo con la variedad de dones y vocaciones (coordinación, enseñanza, administración, restauración, música, canto, etc.)

El habito

El uso del hábito es un aspecto importante, que hace de las hermanas de la Comunidad testigos en medio del mundo. El hábito interpela y se convierte en un signo de aquello que las hermanas desean vivir y anunciar: el reino presente desde aquí abajo.

«Renuncio al mundo, a su vida, a sus costumbres, renuncio a mí misma,
para unirme solo a ti
el único tesoro y la única esperanza de mi estancia en la tierra … «

 

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