Unidad de los cristianos

Interceder por la unidad de los cristianos es primero unirse a la intercesión del mismo Jesús, único Mediador. Es dejar que el Espíritu Santo ore en nosotros,  pues “no sabemos cómo pedir ni qué pedir” (Rm 8,26).

Nuestra ardiente intercesión para que todos los cristianos alcancen la plena unidad  se enraíza en las palabras de Cristo antes de su pasión: Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad” (Jn 17: 22-23).

Oramos para que termine el escándalo de la división en el mismo cuerpo de Cristo, suplicando al Padre que suscite el diálogo allí donde hay endurecimiento, que inspire a los jefes de las iglesias y sus comunidades, y que les dé a todos una pasión por la unidad.

En la búsqueda de esta unidad, nuestras oraciones y celebraciones están particularmente inspiradas por la espiritualidad de la Iglesia Oriental y por las riquezas de su liturgia. Deseamos manifestar la luz del Oriente a través de el esplendor de los íconos en nuestras capillas y las melodías de inspiración bizantina en nuestros cantos.

 

Dos pulmones, una respiración:
hacia una sola comunión de fe entre Oriente y Occidente.