Misterio de Israel

San Pablo nos habla del Misterio de Israel como connatural al misterio de la Iglesia: la Iglesia es de algún modo, injertada en la raíz de Israel, que es el Olivo verdadero (Rm 11,25).

La oración contemplativa nos hace experimentar los sentimientos de Dios por su pueblo, y así recibimos de Él este amor que siempre arde por el hijo primogénito de su elección, siempre “amados en atención a sus padres” (Rm 11, 28).

De esta manera, la intercesión por el pueblo judío encuentra un lugar importante y privilegiado en nuestra oración para que se cumpla el designio de Dios sobre su pueblo Israel.

La Comunidad, atraída por la tensión escatológica suscitada en su seno por la efusión del Espíritu Santo, aspira a la Pascua común con Israel y a la gloriosa manifestación del Cordero, quien nos establecerá en el Shabbat definitivo que es el Reino que viene.

Maranatha ¡Ven Señor Jesús!