Experiencia de Pentecostés

“El propósito de la vida cristiana es la adquisición del Espíritu Santo. ”
San Serafín de Sarov (1759-1833), uno de los santos patronos de la Comunidad.

La experiencia de Pentecostés y la dimensión escatológica han estado desde sus orígenes en el corazón del carisma de la Comunidad de las Bienaventuranzas.

Nacida en la corriente de gracia de la Renovación Carismática, la Comunidad desea cada día dejarse habitar por el Espíritu Santo. Ella aprende la docilidad y el abandono al Espíritu de Dios que sopla donde Él quiere y cuando la quiere y la hace avanzar hacia el Reino que viene.

Bajo el impulso siempre renovado de esta experiencia de Pentecostés y este llamado escatológico, el carisma fundador se despliega y se manifiesta a través
de vida en el Espíritu,
la comunión de los estados de vida
y la irradiación apostólica que brota de ella.

Como se expresa en nuestro Libro de la Vida, cada miembro realiza este llamado, de acuerdo con su propio estado de vida, mediante:

  • una intensa vida de unión con Dios a través de la búsqueda de la oración continua en la escuela del Oriente cristiano y la práctica fiel de la oración en la Escuela del Carmelo
  • una vida sacramental regular
  • la celebración de la liturgia, que nos une a la alabanza del cielo
  • la práctica de la alabanza fervorosa y el ejercicio de los carismas
  • la consagración a la virgen María
  • la comunión en la oración por el pueblo de Israel y la intercesión para apresurar el cumplimiento de los planes del Señor para él y para las naciones
  • la ardiente intercesión para que todos los cristianos alcancen la plena unidad.